Falklands-Malvinas Forum Archives



[F-M Home] [Archive Home] [Index page] [Search]


comentario al economist

From: Raúl Oromí <salju@ssdnet.com.ar>
Date: 04 Feb 1999 06:31:37 -0500
Message-ID: <esp.19990204063137@FM-Forum-Archives>
In-Reply-To: The Economist 23/01/99 - by David Glazier,  27 Jan 1999 15:10:38 -0500


Message:

TERMS
Falkland Islands|Argentine request for UN involvement; Argentina|Falkland
Islands, request for UN involvement
DATE
23-Jan-99
WORDS
642

Falkland Islands ANGOLA, Sierra Leone, the Middle East: you might think Kofi
Annan, the UN secretary-general, had trouble enough on his plate. With Brazil in
crisis next door, so, you might think, has Argentina (see ). The Argentine
government does not think so: this week it sent its foreign minister, Guido Di Tella,
accompanied by members of its opposition, to New York to seek Mr Annan's
help in yet another dispute-the Falkland Islands.

They did not get far: Mr Annan plainly thinks what you do, and a UN statement
merely "welcomed the friendly relations" between Argentina (which claims it
inherited what it calls the Islas Malvinas from Spain) and Britain (which denies
Spain ever owned them, and argues that anyway they have been British-owned
and British-inhabited since it took possession in 1833).

Friendly the two countries' relations indeed are, and both governments want them
better. President Carlos Menem got and earned a warm welcome when he visited
Britain in October. Britain's Prince Charles is to visit Argentina in March. But the
British, though they will happily talk about anything else, and recently relaxed a
pointless arms embargo against Argentina, have flatly refused, ever since (though
not before) they defeated an Argentine invasion of the Falklands in 1982, to talk
about sovereignty itself. That, says Britain, depends on the (now 2,200) islanders,
and until they are ready to talk, it won't.

Hence Mr Di Tella's trip to New York. It had been carefully prepared. Here, for
the first time, was a truly national, not just governmental, delegation, to advance the
national claim. Mr Menem, a good friend of the United States, had just been in
Washington, and got an assurance (kind of-you know Bill Clinton) that the
American president would have a word with the British. At the UN , Argentina has
just become a temporary member of the Security Council. It raises the issue at
times in the General Assembly, and year after year persuades the UN 's
decolonisation committee to call for the two claimants to talk on sovereignty.

This committee is not taken over-seriously by anyone but itself; any UN country can
take part in it, and its present officers come from such havens of human rights as
Mexico, Turkey, South Korea and Slovakia. And the notion of "decolonising"
some islands by giving them to a country rejected by 100% of their inhabitants is
indeed odd. Still, a UN body it is; and there is also a General Assembly resolution
on the books-more exactly, on the shelves-calling for the claimants to negotiate.
Surely Mr Annan should push Britain to take it seriously?

Should, maybe, but wouldn't-as Mr Di Tella knew before he got there. He went
on to London to talk the real world with his British counterpart. The trouble, for
both men, is those pesky islanders. Britain would gladly see the islands linked by
air and sea to Argentina, as they were until 1982-especially now that the weekly
flight from Chile has been put at risk by the Pinochet affair, with plans for a
Montevideo flight to replace it still only paper. The islanders say no; they do not
trust Argentina, and the less so whenever it pushes its claim.

Hence the kite flown recently that the Argentines might "freeze" their claim: not
abandon it, but simply let it lie while the islanders learn to love them better. The
islanders' notion is different. They are glad to find in Mr Di Tella "the first
Argentine politician to understand that there are three parties to the dispute, not
just two". And a freeze, by all means-but one that ends in a plebiscite in which
they can reaffirm their own destiny. For them, as they told Clarin, a Buenos Aires
newspaper, recently, "There is nothing to discuss or negotiate. This land belongs to
us."


Estimado David:
No es tan fácil llegar al dichoso artículo, así que lo pongo aquí por si alguien más quiere comentarlo. Por otro lado, tengo algunas preguntas y comentarios:

" (which claims it
inherited what it calls the Islas Malvinas from Spain) and Britain (which denies
Spain ever owned them, and argues that anyway they have been British-owned
and British-inhabited since it took possession in 1833). "

Con respecto a la Argentina, tengo claro en qué basa sus argumentos, en términos históricos. Lo que no me queda claro, y desearía entender, es cuál es el significado que los británicos dan a que 'no pertenecían a España ¿sostienen que la corona británica (o más aún, desde Enrique Tudor) no reconoció la soberanía española sobre las islas, en el mismo sentido que, digamos, reconocía la soberanía española sobre Buenos Aires?
En cuanto a la posesión desde 1833 ¿se basa en la concepción liberal clásica del derecho de gentes ? (acto de fuerza entre dos naciones por disputas territoriales)

El problema, por otra parte, está objetivamente planteado en el artículo. Buena parte del gobierno británico quiere sacarse gastos de encima, y son los isleños los que presionan para mantener alejado al estado argentino. Las razones de los isleños son más que obvias: si la Argentina reclama la soberanía sobre las islas, esto los afecta a ellos directamente, en su organización cultural, social y política, salvo que la Argentina planteara la imposible eventualidad que yo inventé en un posting anterior. Que los falklanders piensen que Di Tella comprende que hay tres partes en el conflicto no le quita que la parte más pequeña queda reducida a cero si el debate pasa por la soberanía. Del lado argentino tampoco hay una posición realista, clara y sincera de qué hacer con los isleños si Gran Bretaña mañana entregara las islas: sencillamente, no hay un encuadre legal que se ajuste a lo que los isleños desearían (otra vez, solamente la loca idea de mi pósting, que aunque parezca un chiste, muchos argentinos aceptarían).

Por otra parte, no creo en los 100% de opiniones, unanimidades ,etc. entre los falklanders. Debe haber gente en las islas que comprende que por cuestiones de realidad geográfica y económica, las relaciones con argentina deben reanudarse. Yo no dejo de insistir que -salvo un milagro económico- pocos argentinos irían a instalarse en Malvinas. No veo porqué, si la Patagonia apenas pasa del habitante por km2, las islas se conviertan en una excepción. En ese sentido, los falklanders deberían recordar que antes de 1982, tampoco hubo gran voluntad de radicación en las islas que digamos, (y era posible, pese a lo que afirman algunos libros) así que no deberían temer algún tipo de 'invasión' cultural. Deberían, por supuesto, tomar todas los recaudos para que el gobierno argentino garantizara que no tolerará actos patrióticos de reivindicaciones, etc. en las islas, de los grupos nacionalistas, so pena de cortar nuevamente las relaciones.
Los isleños no comprenden cómo piensan los argentinos, no entienden que han sido cívica e históricamente educados de una manera totalmente diferente a la de ellos. Si quieren sobrevivir como comunidad, tienen que comenzar a 'estudiarnos´ seriamente, porque lo único que puede mover a los argentinos a respetarlos es el contacto con ellos. Si ellos lograran que los argentinos comprendieran su posición, nos harían un enorme favor, porque habrían contribuido de una manera enorme a democratizar y a universalizar la visión de la historia y la vida política del pueblo argentino, pero para eso tienen que empezar por entender que los parámetros con los que los argentinos juzgan las cosas están a años luz de los de ellos.
Los isleños deberían reflexionar sobre cosas elementales que tendrían que hacer entender en el continente: la mayoría de los argentinos ni siquiera piensa que la guerra se hizo en medio de ellos, que eran población civil, que 2000 hombres, mujeres y chicos recibieron de un día para otro 10000 soldados que no hablaban su idioma, y que durante cuarenta y cinco días estuvieron envueltos en el infierno de la guerra moderna, que esa era su casa y que allí fue donde quedaron los cadáveres, y que ahora hay no sé cuántos soldados, que su vida cambió para siempre después de eso. Ningún isleño, ningún niño o mujer falklander ha intentado explicar, contar esto aquí. Mientras no se expliquen, el diálogo será de sordos, porque desde aquí se hablará de soberanía, desde las islas se hablará de que ellos son los dueños, y desde Londres no se sabrá qué hacer con estos dichosos isleños que son más brtish que la reina, y en Londre y BA se seguirá discutiendo si Cavendish o Sebald de Weer, si Puerto Luis o Puerto Egmont, si Palmerston o Moreno, si la bula del Papa o Elizabeth Tudor.
Digo todo esto porque la solución justa, que es la que yo desearía, no es posible: que los isleños decidan su destino sin ninguna presión, esto es que se hiciera un plesbiscito previa renuncia de UK y Argentina a toda pretensión de soberanía en caso de que ellos decidieran una plena autonomía, con garantías de ambos paíse a no adoptar represalias económicas. Una cosa así (en la que además tendría que entrar como garante otro país fuerte, que no puede ser otro que USA) es absolutamente imposible.

Un párrafo aparte merece la mención al comité de descolonización, y otra vez volvemos a lo mismo: desde el Congreso de Viena, o desde antes, desde los tratados del siglo XVI, cada país sabe que lo que firma se puede borrar con el codo, por la sencilla razón de que para el mundo moderno, entre las naciones, existe el estado de naturaleza, y encima de todo, hay naciones que para el liberalismo no son tales, porque no tienen contrato social. Esto es así aunque no se dice, y es lo que refleja el párrafo del economist. La Un, como la Liga de las Naciones, no obligan a nadie, porque no hay una constitución internacional. Y desgraciadamente, yo creo que Hobbes tenía razón. Pero, esto es importante, la gente de los países débiles creen que esas instituciones son una garantía de derecho frente a los países fuertes. Por supuesto, cada país se ve débil frente al que es más fuerte, pero no considera que uno más débil lo vea a él como más fuerte. Es el caso de UK, Argentina y los isleños. Bellum omnis contra omnem. Hobbes. Un principio de solución es que todos entiendan esto. Los gobiernos dejan de manipular a la gente cuando la gente sabe realmente lo que puede y lo que quiere.
Atentamente,


Follow Ups: