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naciones y guerras justas

From: Raúl Oromí <salju@ssdnte.com.ar>
Date: 05 Jan 1999 05:53:55 -0500
Message-ID: <esp.19990105055355@FM-Forum-Archives>
In-Reply-To: En algo estamos de acuerdo... - by Pachu,  04 Jan 1999 21:40:47 -0500


Message:
Estimado Pachu:
Insisto en que los ejemplos no corresponden. Empiezo por el fueron, son y serán. Te hago la aclaración, que siempre hago, que escribir apurado da lugar a pocas aclaraciones y muchas confusiones, y a veces uno no tiene tiempo de llegar a lo conceptual.
Cuando tomás el ejemplo de 'son y serán' acudís a las mismas analogías que a las de la casa y el tipo que viene a ocuparla. Un televisor se fabricó en x fecha. Las islas, en escala humana, son eternas, hay que remontarse a escalas geológicas para datarlas. La posesión personal de un objeto de consumo, sea o no durable, hace a una esfera tan individual que ni la más febril etapa de Pol Pot en Camboya debe haber cuestionado. La posesión de la tierra, por razones obvias, tiene y merece un tratamiento bastante distinto, histórico. Hasta desde el punto de vista de la economía política merece un análisis aparte. Ni qué decir la tierra más el atributo de soberanía perteneciente a una Nación, que no abarca solamente la tierra pelada, sino a la gente que está parada en ella, lo que los sajones llaman settlement (y que no es solamente un sentimiento sajón, como a veces piensan los norteamericanos o los británicos, también es, por ejemplo, un sentimiento muy del pueblo español. La visión de la tierra sin gente como soberanía absoluta se corresponde más bien con el desarrollo del nacionalismo europeo de los últimos años del siglo XIX y se continúa en los nacionalismos racistas y semiracistas del XX). Desde ese punto de vista, el decir 'fueron' es un slogan, y reconozcamos que nadie prestaría mucha atención a una frase que dijera 'este televisor fue, es y será mío'. Pero, además, no se corresponde con el televisor porque en caso de que lo equipare a él absolutamente (cosa que ya te digo, no me parece correcta) fueron franco-británicas-españolas-porteñas-británicas-argentinas-británicas. La frase pretende dar una sensación de eternidad que no tienen las relaciones políticas que los hombres construyen sobre el planeta. Reconozcamos, además, que cuando yo compro un televisor se hace una boleta y hay un código civil y comercial que garantiza con la autoridad del estado la posesión del mismo. Obviamente, las naciones no obtienen factura por la compra-venta de territorios (salvo algunas excepciones de la edad moderna). Tanto nosotros como los británicos hemos sostenido y dudado, a lo largo del tiempo, sobre los derechos de soberanía de las islas. Así que el "son" en el sentido de pertenencia está cuestionado por otro, que además, ejerce efectivamente la pertenencia. Pero no se trata, para ese alguien, de un ladrón. Si alguien viene y se lleva mi televisor, puesto que tengo una factura, etc., debo esperar que la justicia encuentre a ese alguien y me restituya el aparato. El que se lo llevó es, a todo efecto, un ladrón, y él, yo y todos coincidiremos en eso. No es el caso de las islas, los británicos no creen haber robado nada, suponen que ocupan lo que les pertenece. Por eso no tiene sentido el "son" como si se tratara de un televisor, porque un británico también coincidiría conmigo en que el tipo me afanó el dichoso reducidor de cabezas, pero no hay manera de coincidir entre naciones cuando hay conflictos por soberanía territorial, no hay un "son" absoluto.
Así que todo esto nos remite a la formación de las naciones modernas y otras cosas por el estilo, de las que ya escribí en otros postings, y por eso Cristian se remitió también a ellos. Cuando en el otro te dije que había algo más profundo que quería tratar con detenimiento era precisamente el tema de la guerra justa, porque naturalmente, cuando uno desarrolla todo esto llega a ese punto, porque, para decirlo brevemente, el derecho de gentes no se ha desarrollado con la misma velocidad, precisión y obligatoriedad que el civil. (Y todo esto tiene un desarrollo histórico que llevaría bastante explicar, que abarca desde la ruptura de la primacía del papado hasta el surgimiento del liberalismo y su concepción de nación). Como los argentinos solemos ser profundamente desconocedores de lo mejor de nosotros, existe una ignorancia total acerca de un libro extraordinario escrito por un argentino en el tercer cuarto del siglo pasado, 'el crimen de la guerra' de J.B. Alberdi. Alberdi plantea que la guerra entre las naciones es la negación total de justicia, porque es la justicia por mano propia, lo que por definición, no es justicia, aunque en estos tiempos se hable alegremente así. En el mundo moderno, la guerra se sale totalmente de la esfera de la justicia, al menos para las concepciones de justicia del mundo moderno. (Esto no quiere decir que en la guerra vale todo, ya lo aclaré en otro, por una certera indicación de Cristian). Dada la estructura de naciones-estado que ha adoptado la humanidad en el mundo moderno, los territorios "son" de un estado-nación en la medida en que se ocupan y se ejerce sobre ellos una soberanía efectiva. (Y repito, soberanía es una palabra sobre la que también hay que ponerse de acuerdo).
Esta estructura de naciones-estado no tiene más de
300 años, con mucha generosidad de mi parte. Ha sido muy buena para muchas cosas, creo que fundamentalmente para desarrollar las ideas básicas del derecho a la vida, a la libertad, a la búsqueda de la felicidad, a la igualdad de oportunidades y a la protección de los más débiles, en el marco de la igualdad jurídica. En esos aspectos, y en muchos otros que hacen al desarrollo espiritual, al interior de sí mismas, el sistema de estado-nación ha atenuado bastante la triste realidad de que el hombre es lobo del hombre. Pero por razones que llevaría bastante explicar, el mismo sistema ha generado las más espantosas guerras que se hayan conocido, y en el siglo XX las ha llevado a niveles de crueldad que los hombres del siglo pasado creían totalmente superadas, porque la absolutización de "los intereses nacionales" ha llevado, paradójicamente, al relativismo de los más elementales valores éticos, dado que lo que es bueno para mi nación se constituye en un absoluto, y como vivimos en un mundo de naciones, hay tantos absolutos como naciones, y por lo tanto, todo es relativo en relación al vecino. No podemos, por lo tanto, usar la misma vara, ni siquiera analogías, cuando calibramos las relaciones internacionales. Y no hay hoy por hoy, la posibilidad de una definición de guerra justa en los términos del occidente medieval, porque no hay hoy un pontífice y un emperador mediador ante toda la cristiandad. (Varios de los puntos de guerra justa que citás no fueron tenidos en cuenta en el siglo XX por unas cuantas naciones que tenían otros criterios de justicia, inapelables, justamente, porque eran naciones-estado.)
Pero vivimos en un sistema de naciones, y resulta obvio que en un sistema así, los más fuertes se pueden abusar de los más débiles, etc. El hecho es que la guerra entre naciones por ocupaciones territoriales no ha sido la solución de nada hasta ahora, salvo los casos en los que la nación se constituyó justamente en el momento de la guerra, y por lo tanto, más que guerras por el territorio, fueron guerras por la libertad.
Claramente, el caso de las islas cae totalmente fuera de esto. La ocupación de las islas por los británicos, legítima o ilegítima, no afectó en absoluto el desarrollo político, económico y cultural de la Argentina, al menos hasta 1982.
Si la pesca era el problema, nuestras posibilidades de explotación eran tan pobres que cuando por esa época se capturaron pesqueros factoría creo que polacos, hubo que bajar lo que ya habían procesado esos barcos en el sur porque no se tenía la capacidad de bodega para transportarlo a BA. Respecto al petróleo, no tengo ni necesidad de señalar que la discusión sobre explotación de nuestros recursos continentales ha sido siempre un escándalo.
Por todo esto considero que no cabe -ni cabía- de ninguna manera una guerra por las islas (y aún dejo de lado un tema fundamental: la soberanía en el sentido de islas con gente arriba de ellas).
En cuanto a que los militares 'no fueron con la idea clara de que iban a la guerra', yo creo que en verdad, estaban convencidos de que no iba a haber guerra. Esto consta en numerosos trabajos de investigación, y me parece que lo demuestar la improvisación permanente a partir de la actitud de Tatcher y Reagan.
Bueno, pido perdón por la extensión, pero es imposible sino explicarse, y aún estoy seguro que quedan muchas cosas en el aire
Atentamente,

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